
¿Qué tienen en común el urbanismo español y la formación reglada?
España necesita más vivienda. Sin embargo, buena parte del suelo que hoy empieza a desarrollarse fue planificado hace diez, quince o incluso veinte años.
Cuando esas viviendas llegan al mercado, la sociedad ya ha cambiado. Las familias son distintas, las formas de trabajar han evolucionado, las necesidades de movilidad son otras y las exigencias de sostenibilidad son mucho mayores.
El resultado es evidente: el mercado demanda una realidad diferente de la que fue diseñada años atrás.
Con la formación ocurre algo muy parecido.
Los grados y másteres oficiales cumplen una función imprescindible. Aportan rigor, garantizan calidad y ofrecen una base sólida de conocimiento. Pero, por su propia naturaleza, están sujetos a procesos de verificación, acreditación y modificación que requieren tiempo.
Ese mismo rigor que garantiza su calidad también limita, en ocasiones, su capacidad para adaptarse con rapidez.
Mientras tanto, el sector inmobiliario evoluciona a gran velocidad. Surgen nuevas fórmulas de financiación, se consolidan la inteligencia artificial y el PropTech, cambian los modelos de inversión, avanzan las exigencias de sostenibilidad y aparecen nuevos perfiles profesionales.
El mercado no espera a que se actualicen los planes de estudio.
Por eso, la formación no reglada desempeña un papel estratégico. No sustituye a la formación oficial ni compite con ella: la complementa.
De la misma manera que los planes urbanísticos necesitan instrumentos más ágiles para responder a las necesidades reales de las ciudades, el sistema formativo necesita programas capaces de actualizarse y responder a las necesidades reales de las empresas y de los profesionales.
La solución no pasa por elegir entre un modelo u otro.
Pasa por entender que la formación reglada construye los cimientos del conocimiento y la formación no reglada mantiene ese conocimiento conectado con la realidad del mercado.
En el sector inmobiliario conocemos bien esta lección: cuando la planificación tarda demasiado en adaptarse, la realidad termina adelantándola.
Quizá haya llegado el momento de aplicar esa misma reflexión a la formación.
Agilizar la producción de suelo y de talento
Un país que necesita agilizar la producción de suelo también necesita agilizar la producción de talento.
Porque las ciudades del futuro no solo se construyen con mejores planes urbanísticos, sino también con profesionales preparados para resolver los desafíos del presente.
Máster Inmobiliario MBAi · Málaga, Madrid y Online · Inicio en octubre de 2026



