
La vivienda asequible es posible, simplemente menos hablar y más hacer
Es momento de pasar de las palabras a la acción en el complicado mundo de la vivienda. En Rebs, lo vivimos año tras año con los proyectos de fin de máster de nuestros estudiantes, un tercio de los cuales logran hacerse realidad en el mercado.
Desde hace cinco años, cada clausura se ha convertido en una oportunidad para mostrar proyectos centrados en el desarrollo de vivienda asequible incentivada. Y es que la situación de los salarios medios, el salario mínimo interprofesional y las condiciones socioeconómicas de dos tercios de la población lo exigen a gritos. El tercio restante encuentra su equilibrio en el vaivén de la oferta y la demanda.
Los motivos de la falta de vivienda que se adapte a las diversas y variadas necesidades de las familias actuales son bien conocidos. Llevamos más de quince años construyendo, reformando y rehabilitando, y aun así, no hemos alcanzado ni la mitad de los hogares que se necesitan. El stock de viviendas terminadas no cubre ni de lejos la demanda real.
Como resultado, no solo se ha agotado el stock de viviendas sin construir, sino que los precios de más del 80% de las transacciones de compraventa de segunda mano entre particulares siguen en aumento, impulsados por la competencia entre compradores.
En este contexto, la escasa obra nueva que se construye en el mercado libre encuentra una decena de compradores solventes por cada vivienda. Los precios se ajustan según la evolución de los costes, perpetuando la tendencia al alza del mercado de segunda mano, y viceversa.
Sin embargo, la vivienda asequible, tanto en su versión privada sobre terrenos destinados a vivienda protegida, como la pública y social, brilla por su ausencia, representando porcentajes realmente bajos. Una realidad preocupante si se considera que el acceso a vivienda asequible en España sigue siendo una asignatura pendiente.
Un claro ejemplo de esto se observa en las pocas adjudicaciones públicas de vivienda protegida, ya sea en venta o alquiler, donde la demanda supera en más de 50 veces a la oferta. La situación es similar en el ámbito privado.
Es hora de ponernos manos a la obra. Si bien cada uno de nosotros puede contribuir a crear las condiciones necesarias, eso no es suficiente por sí solo. Las excepciones de los proyectos que finalmente se concretan son la prueba de que construir viviendas asequibles es posible, ya sea a través de iniciativas públicas, privadas, empresas, fundaciones o cooperativas.
Lo único que necesitamos es pasar a la acción, siguiendo estas pautas según el tipo de vivienda asequible que deseamos construir:
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La vivienda social, que tiene como objetivo ofrecer un hogar a las familias que están pasando por momentos difíciles. Esto debe financiarse con fondos públicos, al igual que las infraestructuras, utilizando terrenos públicos y mediante licitaciones privadas. Debemos considerar opciones como el alquiler, los derechos de superficie, la cesión, e incluso la opción de compra y tanteo una vez que se haya recuperado la inversión, con diferentes niveles de subvención según la situación socioeconómica temporal de cada familia.
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La vivienda protegida en terrenos públicos, tanto para venta como para alquiler. Para evitar que algunos concursos públicos queden desiertos, a pesar de la demanda existente, es suficiente con permitir la participación del sector privado, de acuerdo con la normativa actual, adjudicando el proyecto que ofrezca las mejores condiciones de accesibilidad y garantías.
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La vivienda privada en terrenos privados. Según la normativa vigente y los plazos de desarrollo del suelo, es suficiente que la iniciativa privada actúe más allá de los bloqueos de propiedad, utilizando la figura del Agente urbanizador, rehabilitador y/o edificador.
Sin embargo, nada de esto podrá llevarse a cabo sin una financiación que sea asequible y esté disponible hoy mismo, junto con las licencias necesarias para urbanización, rehabilitación y construcción mediante declaración responsable, tal como lo establece la normativa actual. Esto debe ir de la mano con el deber y derecho de la administración pública a realizar inspecciones, así como con la obligación de contar con garantías privadas.
Quiero hacer hincapié en la importancia de la financiación, similar a la que ofrecía en su momento el Banco Hipotecario Español, pero adaptada al perfil socioeconómico de los clientes de hoy.
Si seguimos limitándonos a hablar solo de vivienda, será la presión social la que nos empuje, por dolor y no por amor, a cambiar de rumbo, tal como ya está ocurriendo con la reciente «granizada» de aranceles.
¿Quieres dejar de hablar y empezar a hacer?
En Rebs formamos a los expertos en vivienda protegida que ya están impulsando modelos viables de vivienda asequible en España desde la gestión, la promoción y la colaboración público-privada.
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